Besar

Un cuento del escritor noruego Ragnar Hovland

Estoy sentado en la cuneta esperando, esperando a que pase por aquí una chica. Cuando pase la besaré, pero solo si viene sola. Si la acompañan su madre, su padre o sus amigas, me quedaré sentado haciendo muecas o silbando. Pero si viene sola, y tiene pinta de querer que yo la bese, entonces lo haré. Me levantaré de la cuneta, me limpiaré la mano en el pantalón, me acercaré a ella y le diré:

–         Así que estás dando un paseo, ¿eh?

–         Sí –contestará ella-. Así es.

–         ¿Y qué te parecería si te diera un besito? –preguntaré.

Ella reflexionará un momento y luego dirá:

–         Pues no sería mala idea, pero ha de ser en la boca.

–         En la boca será –responderé yo

Y entonces nos besaremos. Ella llevará los labios muy rojos y olerá un poco a chicle.

–         ¡Qué bueno! –le diré.

–         Mmm –dirá ella-. Pero ahora tengo que irme.

–         Si necesitas otro beso, solo tienes que decirlo –le sugeriré-. Yo seguiré aquí sentado.

Estoy sentado en la cuneta esperando a que pase por aquí una chica. Si viene la besaré. Aún no ha llegado ninguna, y a veces pienso que nunca llegará y que tal vez esté sentado en el sitio menos apropiado.

Pero todavía son solo las tres y media y, quién sabe, tal vez sea esta la hora en que las chicas se pongan a pensar en que algo les falta.

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