Prosa literaria en el periodismo de Martí

El periodismo martiano es la fuente de su literatura. Hasta algunos ensayos fueron pensados para publicar en diarios.

Martí vivía una gran tensión. En un planeta que se modernizaba y se aceleraba. Hablaba una y otra vez de la celeridad del mundo moderno no solo por la rapidez de las máquinas, sino por la velocidad de los periódicos. El diario para él era la gran vía de la modernización y difusión de las ideas; y a su vez, la gran  industria que lo devoraba.

Vivir en una de de las grandes mecas de la modernidad, Nueva York, le permitió ser participante de los inicios de la prensa. Hacía un periodismo que pasaba por encima de las diferencias de clases y de sectores para  homogeneizar a las personas. Ofrecía determinados puntos de vista para acceder a un público heterogéneo con ideologías disímiles.

Convertía las noticias en narraciones literarias que en ocasiones devenían en imágenes cinematográficas. En tanto, al narrar, enjuiciaba. Ponía una distancia enorme entre las sociedades y el propio acontecimiento. Daba los detalles del hecho y su opinión mientras al unísono reflejaba su filosofía.

Hizo crónicas parlamentarias en México, crónica teatral, crítica literaria, artículos de fondo e incluso, gacetillas que abarcaban desde datos curiosos hasta las hoy conocidas “informaciones amarillistas”.

Esto lo preparaba para trabajar con los más diversos géneros y ganarse la vida al cobrar los trabajos que publicaba en la prensa latinoamericana en general. Aunque en aquel entonces nadie hablaba de géneros porque las personas solo eran capaces de entender las bellas letras. El periodismo aún no tenía ni nombre.

En el propio periódico Patria, Martí desarrollaba un asombroso lenguaje. Utilizaba neologismos, imágenes atrevidas, entre otros recursos, para convertir su discurso en una narración literaria. Las bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC) son consideradas por algunos especialistas en la obra del apóstol como mera propaganda.

El llamado Órgano Oficial del PRC era utilizado como espacio para expresar lo que quizás un líder político no podía decir. Según el propio Martí, era una “voluntad expresa”. Que no quiere decir que funcionara como vocero. Para algunos, el periódico es en sí mismo un editorial.

Mientras que la objetividad en la prensa no era un problema en el siglo XIX, para Martí y los entonces llamados reporters (hoy periodistas) el fomento de la subjetividad era imperioso para lograr llegar a la mayoría de los lectores. Por ello se explica por qué la crónica fue tan fuerte entre los hispanohablantes durante la transición del siglo XIX al XX.

Entonces, ¿dónde se encuentra esencialmente la obra martiana? En los diarios. En su periodismo, que logró captar la atención de los lectores menos fugaces de la época.

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