La despedida, ¿es un dolor tan dulce?

(Artículo de Abilio Estévez, “un gran escritor cubano radicado en Barcelona”)

Sí, no sería difícil entender la famosa frase de Julieta en la eterna escena
del balcón donde pronto va a separarse de Romeo. Es comprensible que para
ella la despedida sea un dolor tan dulce que estaría (confiesa) “diciendo
buenas noches hasta el amanecer”. Es un dolor: se trata de una separación;
es dulce: lleva en sí la esperanza, la urgente necesidad del reencuentro.
Por lo demás, no deja de resultar prodigioso sufrir porque alguien se marche.
Todo el que ha estado apasionado alguna vez conoce lo que Julieta quiso
decir. Sabe de esa complicada mezcla de sufrimiento y gozo. Al parecer (y
por fortuna), lo que llamamos amor suele pasar por entre angustias y
paradojas semejantes. Sigue leyendo

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Para volver a filosofar

Aún no había llegado al país de acceso de los cubanos a Facebook y ya buscaba su nombre en la red. Hacía dos años que no sabía de ella. Durante todo este tiempo vivió en una loma, aislada del mundo real. Rodeada de cuatro o cinco edificios, algunas vaquerías y un mirador que permite ver la costa del litoral norte habanero.

No se si era feliz. Quizás alimentaba su felicidad con los amaneceres o los atardeceres, como acostumbraba a hacer en otras épocas. Tal vez en el Valle encontraba soledad/tranquilidad; alegrías/tristezas; cielos despejados/nebulosas humanas; amor/costumbre… Quizás sus necesidades espirituales cambiaron. Ya no son las mismas de hace seis años.

Hace algunos minutos supe de ella. Me invitaron a su fiesta de despedida. Acudirán los amigos de la infancia, los actuales, familiares, entre otros colados. Yo no podré ir.

Aún falta una semana para que llegue al país de acceso de los cubanos a Facebook y ansioso pongo su nombre en el buscador de mi página. Ojalá algún día tenga acceso a su muro o chat. Mientras, me conformaré con recordar aquella noche de apagón en el pasillo central del PRE donde la conocí por primera vez.

Inquisidores II

Al parecer, todo duerme en casa. La iglesia aún está al lado del parque, que tiene glorieta. La calle del Carmen es cada vez menos virgen. Ya terminaron de construir la dulcería: devino clínica dental. El cartel que da la bienvenida al pueblo, ya no está. Las pocas palmas del camino real se las llevó un ciclón. Y dicen que se escuchan algunos swings en las noches del Deportivo. Sigue leyendo