Para volver a filosofar

Aún no había llegado al país de acceso de los cubanos a Facebook y ya buscaba su nombre en la red. Hacía dos años que no sabía de ella. Durante todo este tiempo vivió en una loma, aislada del mundo real. Rodeada de cuatro o cinco edificios, algunas vaquerías y un mirador que permite ver la costa del litoral norte habanero.

No se si era feliz. Quizás alimentaba su felicidad con los amaneceres o los atardeceres, como acostumbraba a hacer en otras épocas. Tal vez en el Valle encontraba soledad/tranquilidad; alegrías/tristezas; cielos despejados/nebulosas humanas; amor/costumbre… Quizás sus necesidades espirituales cambiaron. Ya no son las mismas de hace seis años.

Hace algunos minutos supe de ella. Me invitaron a su fiesta de despedida. Acudirán los amigos de la infancia, los actuales, familiares, entre otros colados. Yo no podré ir.

Aún falta una semana para que llegue al país de acceso de los cubanos a Facebook y ansioso pongo su nombre en el buscador de mi página. Ojalá algún día tenga acceso a su muro o chat. Mientras, me conformaré con recordar aquella noche de apagón en el pasillo central del PRE donde la conocí por primera vez.

Web 2.0: cultura entre lo público y lo privado

CALLE 13 VIENE A La Habana!!! La información me llegó por Twitter, una de las redes sociales que a mi manera funciona como un cast de noticias. René Pérez, Residente, lo confirmó en 140 caracteres en su cuenta (@Calle13Oficial) antes de cualquier medio de prensa digital o tradicional del mundo. Y es que más de doscientos seguidores llenan con informaciones minuto a minuto el timeline de uno de mis espacios públicos fragmentados en Internet (tal vez algún día pueda enviar y recibir mensajes vía TweetDeck, Echofon…). Sigue leyendo